Estamos tan felices de poder compartir este testimonio milagroso de nuestro Señor Jesucristo, Quien es el que hace maravillas. Su misericordia permanece para siempre.
Tan pronto recibimos el embarque, colocamos nuestra carga al Señor en oración y recordamos la oración de nuestro profeta: “Padre Dios, en Tus manos encomiendo este mensaje. Aunque ha sido entrecortado, de alguna manera oro que el Espíritu Santo vaya con él en esas cintas por todas las naciones. Y si yo soy quitado de la tierra, que esto pueda vivir, Señor. Esto es Tu Palabra”. Por lo tanto, hicimos arreglos para poder enviar estas cajas de cintas en idioma Birmanés a los creyentes de Birmania sin que ellos tuvieran que preocuparse de problemas en el correo o de daños en el envío.
Pronto se nos confirmó que nuestro representante estaba guiado del Espíritu de Dios, quien guarda Su Palabra. Como dijo nuestro profeta: “Está en las cintas; irá por todo el mundo en las cintas hacia gente en sus hogares. Esas cintas llegarán a las manos de los predestinados de Dios”. Ellos visitaron 34 iglesias creyentes del Mensaje en pueblos y villas de Birmania, todas ellas con problemas físicos, espirituales y políticos. También tuvimos la oportunidad de establecer una biblioteca de cintas en cada iglesia y en otros lugares. Por esto, los creyentes estaban llenos de un gozo que no se puede describir y nos enviaron sus agradecimientos con el distribuidor. Ellos no podían encontrar las palabras para expresar sus sentimientos por esta primera oportunidad de escuchar la Voz de nuestro Dios en su propio idioma y el cumplimiento de la profecía de Malaquías 4: “Y yo sé que Uds. se dan cuenta que estamos haciendo una cinta y se tocará en casi toda nación bajo el cielo, por todo el mundo. Y algunas de las personas que están aquí, presentes, y algunos de Uds. donde se tocarán las cintas en otras naciones con un intérprete…”
Aún más, él fue dirigido a acercarse a miembros de denominaciones e introducirlos al Mensaje del profeta de Dios y de Su manera provista para el escape; y también para bautizar a diez personas en el Nombre del Señor Jesucristo junto con el servicio de Comunión.
De esta manera agradecemos a nuestro Señor todopoderoso Quien les abrió a ellos la puerta bondadosamente y de manera gloriosa, tal como lo dijo la palabra del profeta: “No les dejaré perecer con aquellos quienes no creen el Mensaje”.
¡A Él sólo sea la alabanza y la gloria por los siglos de los siglos! Amén.