¡Saludos en el Nombre de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo!
Para nuestros amigos en el extranjero que tal vez no saben lo que significa el día festivo de Acción de Gracias, es un tiempo en el que el pueblo norteamericano medita en todas las bendiciones que Dios nos ha dado. Ésta es una ocasión en la que nuestras familias se sientan en torno a la mesa para cenar con sus seres queridos y le agradecen al Señor por Su misericordia. A pesar de que el verdadero significado del Día de Acción de Gracias es opacado por juegos de pelota o desfiles, habemos algunos que verdaderamente estamos agradecidos.
Caminando por la calle, nosotros vemos al mundo con sus semblantes caídos, preocupados por sus cuentas bancarias o por sus jubilaciones. No obstante, hay un grupo que resalta entre el mundo. Ellos tienen un paso enérgico y una sonrisa en el rostro. ¿Quiénes son estas personas y por qué están tan contentas?
Ese grupo es la Novia de Cristo, y estamos contentos ¡porque nuestro Salvador viene en camino! Papá dijo: “No caiga tu semblante y andes preocupado. Tan sólo es que estamos llegando al lugar de la venida de nuestro Señor Jesús. En vez de estar preocupados, nosotros debemos ser las personas más contentas en todo el mundo; y lo somos”.
También yo. ¡Soy la persona más contenta en el mundo en este Día de Acción de Gracias!
Se imaginan si nosotros no tuviéramos esas promesas. ¡Nuestros semblantes probablemente estarían caídos como los de los demás! El mundo puede que esté preocupado por la política, las finanzas, y las guerras, pero nosotros esperamos ese día glorioso cuando “el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
¡Oh, amigos! ¡Cuán agradecidos debemos estar!
Le pido al Señor Jesús que les conceda a todos un feliz día de Acción de Gracias. Al fin y al cabo, si alguien debe estar contento, somos nosotros.
Dios los bendiga,
El Hermano José