Banner Image
01.15.09
Una visita de un buen amigo

¡Qué honor tenemos! Imagínese parado al pie del Monte de Sinaí mirando hacia los precipicios escabrosos, sabiendo que Dios habló con Moisés en aquella misma montaña. Imagínese mirando fijamente a través del vasto Mar Bermejo y viendo las aguas tapiadas en los dos lados. ¡Oh, si pudiéramos mirar la Isla de Patmos, sabiendo que Juan el Revelador una vez fue encarcelado allí y recibió el Libro de Apocalipsis! Todos anhelamos ver estos lugares especiales hoy día, pero muchos de nosotros nos olvidamos de nuestro propio jardín trasero.

En la forma de una Luz, el Ángel del Señor entró a la pequeña cabaña cerca del humilde pueblo de Birkesville, Kentucky, cuando nació el mensajero de la Edad de la Iglesia de Laodicea. En el Cañón Sabino, la espada del Señor cayó en la mano del profeta. Los ángeles del Señor fueron fotografiados por todo el cielo de Arizona después que visitaron al profeta cerca de la Montaña de la Puesta del Sol. Los Siete Sellos fueron entregados al pueblo de Dios en el humilde Tabernáculo Branham. Estos lugares son tan especiales como cualquiera en la Biblia, y están aquí, en muchos de nuestros jardines traseros.

Hace poco recibimos una visita de unos cuantos viejos amigos. El hermano Eladio Silva, su suegro, el hermano Rubén Reymundi, y la esposa del hermano Rubén, la hermana Leigh, hicieron el viaje de la Argentina para visitarnos aquí en la Sede Central de VGR en Jeffersonville. Durante los años, los hermanos Rubén y Eladio han sido distribuidores fieles del Mensaje en la Argentina, y por primera vez, tuvieron la oportunidad de visitar a Jeffersonville. Por la carta que hemos recibido del hermano Eladio, se puede ver que ellos no tomaron estos lugares por sentados.

Mi querido hermano, estoy tan agradecido porque me permitió ir a Jeffersonville. Desde que conocí el Mensaje, mi sueño era de visitar esos lugares que eran tan queridos para mí. La ciudad que vio al hermano Branham caminar, predicar, y obrar la señal de un profeta de Dios.

Los mensajes que por años Ud. ha enviado en la forma de libros, folletos, casetes, CDs, MP3 y videos, me hicieron enamorarme de los lugares y la gente de que el profeta habló en su vida. Tanto que, para mí, Jeffersonville era como la ciudad de La Meca para los musulmanes; con la diferencia que mi profeta, William Marrion Branham, demostró que hay vida después de la muerte para todos los que creen en Él, nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

Los días parecían interminables para que empezáramos nuestra jornada. Cuanto más se acercaron, más lejos parecían para mí. Ahora, cuando pienso en ello, ¡veo que en realidad pasaron tan rápidamente...por lo menos es así cómo siento!

¿Se imaginan cómo me siento? Me siento como Miguel Ángel buscando un pedazo de mármol tratando de expresar lo que mis ojos han visto. En primer lugar, le he pedido al Señor la gracia para seguir con Su Palabra. No como alguien que lo sepa todo, sino como un mensajero con una carta que pasa por la lluvia, los truenos, los relámpagos, el tiempo frío y los vientos, llevando las buenas noticias, Palabras de salvación. Éstas son Palabras de ánimo que traen poder y que son apoyadas por el Cielo Mismo. Estas Palabras pueden cambiar y transformar el corazón más cruel a la persona más amable de la tierra.

El sonido de la imprenta todavía está resonando en mis oídos. Oigo la ondulación del agua de la fuente a la entrada. Las miradas amables de los hermanos que trabajan allí. Ellos realmente son personas lindas. Me fijé en su dedicación, su buen arreglo, y el orden en todas las áreas de trabajo.

La Capilla fue algo muy especial para mí. Ese lugarcito adonde uno puede ir para tener un momento especial de intimidad con Dios en medio de todo el trabajo y actividades diarias.

El hermano Collins, los hermanos en el Tabernáculo Branham, la música, los rostros de los niños, los jóvenes y los adultos, todos en el mismo Espíritu, escuchando la Palabra y adorando. Todos ellos están en mi corazón, y no quiero que salgan de ese lugar.

Display content

Gracias por ese folleto nuevo y por colocar la fotografía de mi hijita. Puedo imaginarme que tenían muchas fotos para mostrar pero la escogieron a ella. Nos regocijamos con esto. ¡Los hermanos en la iglesia estaban muy contentos y Emma dijo que es famosa ahora! Cuando ella se vio en el folleto, sus ojos se abrieron de par en par y ella se sintió vergonzosa por un momento y luego asumió su posición y dijo, "Ésa soy yo en otro idioma”.

Les di algunos de los cheques a los jóvenes en la Escuela Dominical. Voy a guardar algunos para mis viajes. Ellos estaban muy contentos de recibir estos cheques. Algunos de ellos aun lloraron de alegría.

Mi esposa se alegró mucho con su talonario de cheques y bolígrafo. Ella está agradecida por la manera en que Ud. nos trató. Ciertamente nos ha llenado de bendiciones. Que el Señor le recompense por cien. Estoy seguro de que Él ya lo ha hecho.

Hermano Eladio Silva
"Un alma privilegiada"

CloseCub Corner magazine