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03.09.09
Rodando Hacia Atrás

Casi llego a la parte de arriba del cerro, pero no tenía la suficiente velocidad para lograrlo. Intenté bajar de cambio, pero el camión ya estaba rodando hacia atrás. Presioné el embrague y el motor se apagó. Presioné el freno; estaba sin frenos. Continué bombeando el embrague, y el camión rodaba para atrás cada vez más y más rápido. Sabía que el camión se volcaría al bajar el cerro, tan pronto golpeáramos el bordillo. ¡Bajábamos por ese cerro volando! El camión rebotó sobre el bordillo y rápidamente quedó de medio lado. Entonces (¡Bam!), se detuvo. ¡Algo nos detuvo!

Lo primero que quisieron hacer los dos obreros (James y Chief) fue hacerse a un lado, en caso que el camión decidiera continuar su descenso por el cerro. Con mucho cuidado, los dos salieron del camión por el lado del pasajero y pusieron sus pies firmemente sobre el suelo.

Ellos estaban entregando una carga de mulch (acolchado para jardín) en la propiedad de Grabaciones “La Voz De Dios”. En lugar de conducir por la entrada principal, ellos entraron por la entrada elevada, ubicada a un costado. El camión de volteo no tenía suficiente fuerza para coronar el cerro, por lo que James intentó rápidamente bajar de cambio. El movimiento del vehículo cambió, y rápidamente levantó velocidad hacia atrás por el camino de la entrada. Los frenos ya no funcionaban. El camión estaba fuera de control, rebotó sobre el bordillo, terminando de medio lado; y se detuvo repentinamente antes de llegar a la caída. Pueden ver de las fotografías que no había nada que hubiera detenido el camión. Estaba sin frenos, y ni siquiera había marcas de frenos en la tierra.

Los dos empleados sabían que Grabaciones “La Voz De Dios” es una entidad religiosa, por lo que no tuvieron reserva en contarnos su experiencia. La primera pregunta que tuvimos fue, ¿qué los detuvo?

“Yo sé que ustedes imprimen libros Bíblicos y todo lo relacionado, así que pueden predicar de esto por el siguiente mes: ¡fue Dios!”, dijo James.

“¡Lo único que podía detenernos era ese árbol grande al bajar el cerro”! Chief declaró, levantando las manos: “¡Seguro, fue Jesús!”.

Entonces James dijo algo que lo aclaró todo: “Nuestro jefe nos llamó esta mañana y nos dijo que tuviéramos precaución. Él estaba preocupado de que algo malo iba a suceder. Aun dijo que había orado por nosotros; él no acostumbra eso. Fue extraño, nunca había visto algo semejante”.

Estamos muy agradecidos que los dos trabajadores salieron ilesos. La mano del Señor los guardó.