Sanado en 1948
Yo estuve en un avivamiento con el Hermano Branham en Edmonton en 1948.
Presente allí también estaba un amigo muy apreciado, cuya esposa estaba en casa
muriendo de cáncer. Mi amigo entró a la línea de oración, y estando a muchas
yardas de la plataforma, el Hermano Branham se dirigió a él para decirle: “Ud.
no es de aquí. Vaya en Paz; Dios ha dado la sanidad”; y así fue. Su esposa vivió
otros 28 años…
Cáncer del Estómago
Mi abuelo me contó que de joven fue muy enfermo. Por muchos años él sufrió de
lo que se creía que era cáncer del estómago. Por fin, lo médicos le removieron
el estómago, a la edad de 38 años, y lo enviaron a casa a que mueriera. Mientras
agonizaba lentamente en casa, en la isla de Vancouver, William Branham vino de
visita a Vancouver, British Columbia. Mi abuelo hizo el viaje a Vancouver para
las reuniones, pensando en que ésta sería la última oportunidad o seguramente
moriría. William Branham no lo conocía. Él lo llamó de entre la audiencia, le
dijo su nombre, de dónde era, etc. Él luego oró: “Señor, sana los errores de los
médicos. Regrese a casa. Ud. estará bien dentro de tres días”. Mi abuelo pensó:
“no duraré todo eso”; pero él confió en el profeta de Dios. La primera noche
después de la reunión, a las primeras horas, dijo mi abuelo: “Vi por debajo de
la puerta una luz que brilló. Ésta se abrió y un hombre en un manto blanco y
largo, de tez morena, y cabello negro y largo, se paró al pie de mi cama y tan
sólo me miró; y luego desvaneció”.
La segunda noche, la misma luz brilló debajo de la puerta, la misma visita
del Ángel, luego simplemente desvaneció. Lo siguiente que ocurrió es exactamente
lo que mi abuelo me contó que ocurrió a la tercera noche. Él oró antes de
acostarse: “Señor, cuando vengas esta noche, por favor ministra para mí según
mis aflicciones”. Mi abuelo me contó que en las horas de la madrugada él vio
cómo la luz penetró las tinieblas, la puerta a su habitación se abrió, el Hombre
entró y se sentó en un asiento al lado de su cama. “Nos miramos y entonces supe
que Éste era el gran Médico. Él miró en mis ojos y me dijo que entendía el grado
de mi enfermedad. Después pasó Su mano sobre mi cuerpo. Quede sano en el
instante, tal como fue dicho en la reunión; “‘en tres días serás sanado’”. Mi
abuelo pasó el resto de su vida predicando las Buenas Nuevas.
Soldado es sanado de cáncer de la piel
Mi hijo llamó desde el campo de batalla en Irak, minutos después de que fuera
informado de la enfermedad terminal, cáncer melanoma de la piel, pidiendo
oración. Caímos de rodillas, y esa tarde ingresé al Internet e hice una petición
de oración por mi hijo, James. James me volvió a llamar cuando lo reasignaron al
Fuerte Sill, ya estando bien, con un mensaje del médico: “No sé quién ha estado
orando por ti, hijo, pero dales las gracias. A ese cáncer le ha sido sacado un
bocado, y ahora no te hará daño”.
Cáncer en la glándula salivosa
Recibo bendición a diario por los testimonios de los santos en este sitio
Web. De joven, antes de oír el Mensaje, viví como un santo Pentecostal, plagado
por la condición descarriada de la iglesia. Recuerdo que lloraba constantemente
y declaraba que si la salvación es lo que yo veía en los círculos Cristianos,
entonces estamos perdidos. Había una pareja de recién casados que compartía el
mismo dolor y desesperación por la condición de la iglesia. Los tres pasábamos
las noches del viernes y del sábado en una agonizante mediación pidiendo un
avivamiento.
Por alguna razón, no clara para mí, le temía al cáncer y me sentía desvalido,
como la Escritura acerca de Job que enfrentaba lo que él más temía esto
merodeaba por mi mente.
En 1993, por nueve meses, había viajado para hacer un trabajo lejos de la
ciudad. Dos meses después que había regresado, tuve una bola dolorosa en un
ángulo en la parte inferior de la mandíbula. Una biopsia de ésta llevó al
diagnostico de cáncer en la glándula salivosa; carcinoma adenoide cístico. Me
sentí paralizado por la noticia, pues estaba enterado desde la A hasta la Z,
porque estaba estudiando esto en la clase. El cirujano era también mi
conferencista, y la conferencia para hablar de mi diagnostico, tratamiento, y
pronostico fue muy tensa. Él explicó mi necesidad de una combinación de cirugías
(remover mi glándula salivosa parótida del lado derecho), quimioterapia y
radioterapia, pues el cáncer no responde muy bien a sólo un tipo de tratamiento.
La cirugía conllevaba un riesgo de parálisis de los nervios faciales.
El pensar que estaba en estos zapatos me atemorizaba demasiado. De allí, salí
referido para una tomografía computarizada. Pasé noches sin dormir. La mañana
siguiente era sábado. Dios me llevó a la casa de mis amigos, la pareja, y les
compartí la noticia antes de anunciársela a mis padres. Estos amigos, para ese
tiempo, habían recibido el Mensaje y ya estaban orando por mí. La hermana
parecía inmovible ante la noticia y sonrió diciendo: “Dios te sanará, si tan
sólo crees”. El hermano tomó la Biblia y comenzó a leer y a explicar la historia
de José en el Génesis; Jesús en tipo.
Me emocioné y recibí estimulación, pues había llorado mucho cuando leí acerca
de la vida de José; de que había dejado a sus hermanos, para llorar aparte. Le
había implorado a Dios, en el dormitorio de la universidad, que me abriera la
vida de José, pues era un misterio. Este hermano, sin yo pedirle, fue directo al
Génesis, al capítulo 39 y me explicó la historia. La depresión me dejó, olvidé
del diagnostico y festejamos en la Palabra. Yo recibí la revelación de Jesús, Su
Nombre y el poder en el Nombre, y la diferencia entre el Nombre y los títulos.
Expresé la necesidad de ir a las aguas.
Al día siguiente, fui bautizado, y recibí oración por el cáncer. Me fueron
entregados los mensajes: “La Revelación De Los Siete Sellos” y “Le Teme Ud. Al
Cáncer”. Me alimenté tan vorazmente de estos Mensajes, que los hermanos me
dieron el sobrenombre de “pura sangre”.
Después de la tomografía computarizada, le testifiqué de mi sanidad al
cirujano. Pedí que se me hiciera una biopsia para testimonio y rehusé el
tratamiento planeado. El cirujano tomó tejido de todos los ángulos. Ocho
diapositivas fueron tomadas por el patólogo, y sí, todas las diapositivas
salieron limpias; nada del cáncer. Ninguno de los tratamientos planeados fueron
llevados a cabo.
El patólogo no lo entendía cuando miraba las diapositivas del tejido, después
de las oraciones. Él vino por mí a la clase y me mostró las ocho diapositivas
que primero mostraban el cáncer. En el segundo grupo (el tejido tomado después
de que se había hecho la oración) células de grasa ocupaban el lugar de las del
cáncer. Han pasado ahora quince años desde el milagro y he visto a Dios
identificarse Él mismo en Su propio carácter en mi vida, y en el de mi amado
esposo y dos hijos. Amén.
La Hermana Elizabeth
Tumor
(Hace referencia al artículo ‘Tocado Por Dios’, publicado en la página Web el
4 de Mayo del 2009). Este relato me trajo a memoria un testimonio parecido que
mi madre tuvo a la edad de los 51 años, el cual me gustaría compartir. Levanta
mucho nuestra fe oír de las victorias que nuestros hermanos y hermanas tienen.
Mi madre tenía una masa en el cuello aproximadamente del tamaño de un huevo.
Era muy aparente. El médico programó una biopsia. La mañana que ingresó para la
cirugía, le dieron medicamentos para sedarla. Cuando el medico entró a la
habitación para la cirugía, ella aún estaba despierta. El médico le preguntó
bromeando: “¿Qué haces aún despierta?”. Luego, él examinó el área de la masa, y
le dijo: “¡Esa masa ha desaparecido!”. Ella le relató que creía en la oración y
que el Señor la había sanado. Para sorpresa de ella, el médico le dijo que él
oraba antes de practicar toda cirugía. Es grandioso escuchar de su testimonio
siendo relatado por los empleados del hospital; aún la esposa del médico lo ha
contado. Dios es muy bueno con Su pueblo.
Dios los bendiga.
La Hermana Anita
Cáncer de la próstata
Quisiera darle a nuestro bondadoso Señor Jesucristo, toda la honra y la
gloria por lo que ha hecho por mi familia. Recientemente envié una petición de
oración a G.V.D. (Grabaciones La Voz de Dios), vía E-mail, para que los
creyentes nos acompañaran en oración por mi suegro que le fue diagnosticado
cáncer de la próstata. Creyentes: le fue removida la glándula de la próstata, y
el cirujano tampoco puede creer que todo el cáncer hubiera sido removido. Éste
verdaderamente fue un milagro. El cáncer que él tenía era del tipo agresivo, y
en toda realidad, era para que ya estuviera muy esparcido. Él aun tenía síntomas
de metástasis avanzada, por ejemplo: dolor severo de la columna (a este cáncer
le fascina abarcar los huesos), aun perdida de peso, síntomas cardiacos y de
respiración. Amigos soy doctor de la medicina. Esto no es nada corto de un
milagro. Gracias por acompañarnos con sus oraciones. Dios ricamente los bendiga.
Un pastor de Sudáfrica.
Cáncer de los pulmones
La ancianita Jacoba, una hermana, tiene 80 años y fue bautizada en una de
nuestras campañas en las carpas hace unos años. Es de gran bendición tenerla
alrededor. El año pasado nos dieron la noticia de que ella estaba enferma. Con
mi esposa conducimos hasta allá para visitarla. Cuando llegamos, ella estaba
sentada en la cama, y entonces entramos para saludarla; quedamos sorprendidos
porque nos trató como si nosotros fuéramos las personas enfermas.
Su hija nos contó que el médico había dicho que sospechaban que tal vez
podría tener cáncer de los pulmones. Ella rehusó creerlo, y nos contaba de lo
saludable que se sentía. La parte sorprendente de esta historia fue cuando ella
visitó el hospital a principios de esa semana. Ella nos contó de como a duras
penas podía caminar, pero no le quedaba opción, pues el único transporte era un
taxi que las deja como a cinco kilómetros del hospital. Ella caminó todo el
trayecto hasta el hospital, y después de que el médico la examinó, la envío a
casa. Saliendo del hospital, estaba sentada, y oraba por algún transporte, de
repente oyó una voz: “Puedo ayudarle”. Cuando levantó la mirada, un hombre joven
estaba parado a su lado. Ella entonces le contó su problema y él le dijo que no
tenía un auto, pero que caminaría con ella hasta la parada del taxi. Y entonces
su jornada comienza.
Ella cuenta que él era muy callado, pero que fue muy paciente con ella.
Cuando se cansó, él le dijo que descansara, y en ningún momento se quejó ni dijo
nada. Cuando llegaron hasta la parada del taxi, él la ayudó a subir, se despidió
y desapareció entre la multitud.
Ella dijo: “Pastor, nunca antes lo he visto, pero sentí tanta paz mientras
caminaba con él. Cuando ella regresó al médico no quedaban rastros del cáncer de
pulmón.
¡Permita que Él camine con Usted!
Un pastor de Sudáfrica
Tumor
Saludos en el Nombre de nuestro PRECIOSO SEÑOR.
Quisiera compartir un corto testimonio con la esperanza que ayude a los
creyentes. Mi vida como Cristiana no había sido muy recta por muchos años, a
pesar de que asistía de vez en cuando a la iglesia. Sin embargo, parecía que
progresivamente me distanciaba más y más de la Palabra. Requirió la tierna mano
de Jehová para ponerme de nuevo en el camino.
Me fue diagnosticado un tumor maligno y tuve que someterme a una cirugía muy
extensa. Los meses que siguieron a la operación me trajeron de nuevo a la
oración, al arrepentimiento y a sujetarme completamente a mi Señor; sin embargo,
la prueba aun no terminaba. Comencé a experimentar mucho dolor, tanto que a
veces le pedía al Señor que me llevara; de todas maneras, yo me lo merecía. Con
todo, Él ha sido tan bondadoso conmigo que no puedo agradecerle lo suficiente
por brindarme otra oportunidad de servirle a Él completamente.
Los médicos sospechaban que el tumor tal vez había abarcado otros órganos.
Antes de ir para la tomografía, yo oré y llené uno de los cheques de Jesús para
que no hubiera señal del crecimiento. Yo también había enviado una petición a
G.V.D. por el mismo problema.
Quiero tan sólo mencionar que no hay señal del tumor, y QUIERO AGRADECERLE AL
SEÑOR POR SUS MISERICORDIAS TAN INAGOTABLES.
Una hermana en Inglaterra.
Cáncer de seno
En la fecha 10/21/08 me fue hecha la revisión anual y el médico encontró una
masa en mi seno izquierdo. Una mamografía fue programada para el 10/30/08. La
mamografía y el ultrasonido mostraron una masa, y fui programada para una
biopsia el 11/06/08. Vine a casa e inmediatamente llamé a G.V.D., y a muchos
creyentes para que oraran.
El 11/6/08 fui preparada para la biopsia y el ultrasonido, y me explicaron el
procedimiento. El médico y su asistente iniciaron el ultrasonido. Para ese
momento el médico salió del cuarto, dejando que la asistente continuara el
procedimiento. Ella pausó y dijo: “Ya regreso”. Bien, ella regresó con el médico
y él le dijo que comenzaran de nuevo; ella lo hizo. Él dijo: “Suspendamos el
ultrasonido”. Él me explicó que no podían encontrar la masa, a lo cual yo dije:
“Alabado sea el Señor”.
Él me dijo que no podía hacer la biopsia de algo que no podía ver, entonces
me dijo que tomaría tres imágenes: de los ángulos 30, 60 y 90, para mayor
seguridad. Tomaron las imágenes, y la asistente que hacía el procedimiento con
el médico era una muchacha pentecostal. Ella dijo que yo era su primer milagro;
ella no había visto un milagro antes.
El medico dijo: “Aquí está la imagen de la semana pasada; ésta es la masa”.
Luego dijo: “Ésta es la misma imagen tomada hoy; no hay masa”. Él estuvo muy
contento y me dijo que me fuera a casa y que me volvería a revisar en 6 meses.
Todo el consultorio estuvo muy contento, y todos me felicitaban. Me explicaron
que generalmente son lágrimas y tristeza, pero que hoy era diferente.
Le agradezco a los hermanos y a las hermanas por sus oraciones.
Le doy gracias a Dios por este Mensaje; es mi Absoluto.
¿Todavía le teme usted al cáncer?