Cierto miércoles durante un servicio en la
tarde, un miércoles después del domingo de Pascua, el día de la resurrección
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, yo tuve una experiencia especial. En
lugar de que alguien le predicara a la iglesia, fue decidido que
escucharíamos un mensaje en cinta, titulado, o cuyo tema es: “La Evidencia
De La Resurrección”.
La iglesia permaneció en silencio escuchando la voz del profeta mientras
predicaba. Yo también escuchaba muy atentamente, cuando de repente tuve un
cierto sentir que no puedo describir. Me sentí muy incomoda. El temor se apoderó
de mí. Pude sentir el poder y la autoridad detrás de la voz del profeta. En un
cierto punto sentí más temor, sentí deseos de huir. Para este momento me di
cuenta que ésta no era la voz de un hombre sino Dios mismo. Esta experiencia
confirmó para mí, sin quedarme ninguna duda, que William Marrion Branham era un
profeta enviado por Dios, y Su voz está tan viva hoy como en ese entonces.
Una hermana en Zambia