Salimos de Lisala a las 12:30 PM, y llegamos a Yakata a las 6:30 PM. Fuimos recibidos por el pastor, Ambroise Mongbamala (director de la sede de VGR en Yakata) y los miembros de su iglesia. Exhaustos por el sol candente del viernes en la tarde y animados por la cálida bienvenida que recibimos de los hermanos en Yakata, les aceptamos la invitación de pasar la noche allí. De Yakata, dejamos de viajar sobre la vía fluvial para continuar por carretera.
El sábado, a las 6:00 AM, todos ya estaban despiertos. Algunos empacaban sus maletas, otros calentaban sus motocicletas y todos se preparaban para las 16 millas [25kms] que restaban. Consideramos que cualquier modo de transporte era válido: motocicleta, camión, bicicleta, o caminar; lo importante era llegar al Yeyimbo.
Tan pronto llegamos, fuimos recibidos con dos discursos de bienvenida. El primero fue para darnos la bienvenida y mencionar lo contenta y agradecida que estaba la población del Yeyimbo de que estuviéramos allí. Un intérprete nos servía de traductor. El Jefe de la aldea dio ese discurso.
En esta tarde del sábado, mi equipo distribuyó el material recolectado en la iglesia de Lisala, anterior al viaje, a los hermanos pigmeos y a la gente de la aldea.
A las 8:00 PM, comenzó la reunión, y muchos siervos de Dios se unieron a nosotros para la Santa Cena. Varios pastores de la localidad estuvieron presentes. Yo le di inicio a la reunión hablando acerca del “Mensaje de la hora”. Luego procedimos con la Santa Cena a las 11:50 PM hasta la 1:45 AM. Eran cerca de las 2:00 cuando comenzamos el lavatorio de pies. Luego mi pastor asociado, Joseph Likonzi y yo nos retiramos a descansar sobre una pequeña colcha de hule sobre el piso, y los demás permanecieron toda la noche la iglesia en colchas y en las bancas fabricadas de troncos del árbol trompeta.
Entonces el domingo en la mañana, a las 6:00 AM, tuvimos una reunión con la gente de la aldea, acerca de instruir a sus hijos. Nuestro propósito en educar estos niños pigmeos es para que puedan leer la Biblia y el Mensaje del Tiempo Final. Como teníamos planeado, todos nos fuimos con excepción de mi persona, pues me quedé a hablar con los hermanos pigmeos a petición de un pastor local. El primer grupo de personas ya había regresado a Yakata mientras los grupos que les seguían aún estaban en Yeyimbo, detenidos por causa de la lluvia. Finalmente llegaron, ya entrada la noche.
Algunos testimonios de nuestro viaje incluyen dos niñas y dos niños de Yakata que creyeron la Palabra de Dios y que recibieron el bautismo después que partimos de allí. Una mujer en Yaelanga, de 40 años, creyó la Palabra de Dios después que oyó un sermón de un pastor de la localidad. Cuando él predicó en Yeyimbo, seis personas creyeron y fueron bautizadas.
Los pigmeos no-cristianos del Yeyimbo dieron testimonio que desde que sus hermanos pigmeos creyeron la Palabra de Dios (El Mensaje del Tiempo Final), sus supersticiones han sido aniquiladas. No pueden cazar elefante ni leopardo porque sus supersticiones que les permiten desaparecer son debilitadas a raíz de las oraciones de sus hermanos Cristianos.
Todos los pigmeos testifican que, gracias a nuestras visitas continuas, las personas de su comunidad ahora son respetuosas hacia ellos.
Al terminar el viaje, cuando llegamos a Lisala, habían dos arco iris unidos en la base. Estos aparecieron al otro lado de la ribera, justamente en frente donde habíamos llegado. La gente allí dijo que era una señal de Dios confirmando que estuvo con nosotros durante el viaje. Que Dios bendiga a todos aquellos que contribuyeron para el éxito de este viaje misionero.