Buenos días, Hermano José:
Considero éste el privilegio más grande, poder escribirle vía E-mail. Sus cartas me han sido de suma bendición. Lo recuerdo con frecuencia en mis oraciones. Le doy gracias a Dios por lo que está haciendo por medio de usted para la Novia.
Quiero compartir con Ud. un testimonio de lo que me sucedió no hace mucho.
Mi aniversario de bodas fue el 15 de septiembre de 2008, y hubiera cumplido casi un año casado, con mi esposa. El sábado (13 de septiembre), me deprimí demasiado y quise rendirme. El suicidio era la vía más fácil para yo dejar esta vida e ir a estar con mi esposa. Pero le doy las gracias a Dios que es rico en misericordia; Él me habló.
Mientras pensaba en la manera más rápida de ponerle fin a mi miseria, el Señor me habló y dijo: “Tan sólo dame una oportunidad antes de pensar o hacer algo radical”. Yo dije: “Señor, ¿qué debo hacer?”. El Espíritu Santo dijo: “Ora y espera en Mí”. Yo oré y esperé… El Señor me dirigió a oír el Mensaje, Jehová-jireh. A medida que oía, comencé a sentirme mejor, y cuando el Hermano Branham dio inicio a la línea de oración, pidió que las personas inclinaran el rostro, y cualquiera con necesidades debería levantar la mano. Yo levanté la mía, y aquí está lo que Él me habló:
Tienes problemas en la cabeza, ¿verdad, hermano? Sí. El joven, sentado allí… Fue causado por una lesión, ¿verdad que sí, hermano? Eh…?... También, Ud. ha sufrido una gran tristeza, ¿no es así? Es una sombra oscura; yo creo que Ud. perdió a su esposa. Correcto. ¿Verdad que eso es correcto? Levante la mano. Pues, el problema en su cabeza ha terminado, señor. Dios ha honrado su fe, va a estar bien. (Jehová-jireh 55-1117)
AHORA SOY LIBRE. GRACIAS POR SUS ORACIONES.
DIOS LO BENDIGA
El Hermano Terence