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3.5.10

Recibimos este testimonio desde nuestra oficina en Windhoek, Namibia.

Él aún resucita a los muertos

A finales de este año, 2009, la librería de ‘La Voz de Dios’ visitó la ciudad costera de Walvisbay, donde porción de la Novia de Cristo se congregó en la convención anual de Navidad para adorar al Señor como los hombres sabios de antaño en el nacimiento de Cristo.

Teníamos buen motivo para estar allí, la bondadosa gente de ‘La Voz de Dios’ de América, recientemente había traducido el C.O.D. y el libro de los Hebreos al afrikaans, como también unas fotos a color muy emocionantes de la Columna de Fuego y Su profeta. Nosotros mismos estábamos muy ansiosos de mostrarles al pueblo los últimos presentes enviados a los creyentes de Namibia.

Mientras le mostrábamos al pueblo estos presentes más recientes tan preciosos, tuve la oportunidad de oír un testimonio muy impactante. Fue tan tremendo que pensé en compartirlo con el resto del Cuerpo de Cristo.

El 20 de mayo del 2009, el Hermano Kallie Klaazen, un creyente de este Mensaje para esta edad, dulce pero a la vez muy firme, estaba en casa recuperándose de una intervención quirúrgica reciente. En casa los acompañaba a él y a su esposa, su nieto, el pequeño Alexander James, o ‘Zander’ como ellos le llaman. Igual que su abuelo, Zander no se sentía del todo bien, molesto por una pequeña fiebre. No pensaron mucho al respecto, pero escondido en esa fiebre estaba un diablo de destrucción que había tomado las vidas de muchos niños.

Lo que el Hermano Kallie y su esposa, la Hermana Lollie, no sabían ni podían ver, era que la temperatura del cuerpo de Zander había subido a niveles mortales. Para cuando el Hermano Kallie entró al cuarto a revisar a Zander, vio el cuerpo sin vida tendido en la cama espumando por la boca. Los ojos se le habían volteado quedando a vista sólo la parte blanca.

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Echando mano del niño sin vida, él corrió de la habitación, y cuando la Hermana Lollie vio su condición, entró en histeria. A pesar de esto el hermano guardó la calma y corrió al garaje. Allí él hizo lo mejor que cualquier creyente puede hacer: él oró por el niño, después subió al auto y condujo hasta el hospital más cercano.

Ya en el pequeño hospital del pueblo, él le entregó el cuerpo sin vida a la enfermera de turno, y cuando ella lo acostó, su estomago evacuó. Ella comentó que era una señal clara que allí había concluido. Ella enseguida se dio prisa hacia el teléfono para llamar al médico de turno.

Él entonces comenzó a dirigirla en los exámenes que debía practicarle. Tomándole la temperatura ella reportó que era 39,9 grados Celsius (103.8 F). Ella enseguida tomó el estetoscopio y lo puso sobre su corazón y le reportó por el teléfono al médico: “¡No hay reacción!”.

De forma inmediata le tomó el pulso y reportó: “¡No hay reacción!”.

El Hermano Kallie oyendo lo que se reportaba, acudió de nuevo al Gran Médico en oración, clamando por auxilio: “¡Señor, éste no es mi hijo! ¡No sé que le ha pasado! ¡No sabemos cómo le vamos a explicar esto a mi hijo!”.

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¡Oh, qué bueno es conocer al Señor! ¡Qué bueno es que uno conoce a su Dios y Su poder tan maravilloso! “…mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”, dijo Daniel. ¡Qué bueno es saber que Él es Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones! El Hermano Kallie venía escuchando un gran número de cintas donde Dios había sanado a los enfermos por el ministerio de su amado profeta, William Branham. Y ahora Él necesitaba desesperadamente a ese Dios de William Branham en la escena. “Señor, ¡por favor no permitas que él muera! ¡No permitas que muera!”.

Otra instrucción vino del médico por el teléfono para la enfermera. Ella le practicaría un examen más. El hermano vio que ella tomó un aparato electrónico pequeño y lo puso en la yema del dedo de Zander. “Si esta luz destella, significa que aún hay vida en él”, dijo la enfermera. “Pero si no, entonces todo ha concluido”.

Para este momento la Hermana Lollie no toleró más, y la enfermera también se estaba alterando. El Hermano Kallie tuvo que calmarlas a las dos. Cuando la pequeña luz en el aparato electrónico no titiló, el Hermano Kallie, en un último esfuerzo, se dio vuelta hacia la pared como Ezequías y le clamó a Jesús.

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“¡Señor, no dejes que muera”! Él entonces decidió poner las manos sobre el niño, sin embargo, Dios siempre es muy oportuno. Cuando ya estaba para tocar a Zander, el niño soltó un grito. Todos, incluyendo la enfermera, supieron que era la mano del Señor. El médico, aún por el teléfono, le indicó a la hermana que llevara el niño al especialista más cerca, el cual tenía un consultorio no muy lejos.

Cuando llegaron al consultorio del médico, ella les dijo que le tendrían que practicar exámenes a Zander para determinar si el cerebro había sufrido daño por haber estado en esa condición todo ese tiempo. Cuando obtuvieron los resultados médicos, éstos mostraron que él estaba perfectamente normal. Había sido restaurado plenamente sin ningún daño. “Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”. Ésa es una promesa, y nuestro Dios la está cumpliendo. Y además, el médico dio testimonio a favor del Señor cuando les dijo: “No es nada que nosotros hayamos hecho. Esto es obra de Dios. Un niño con una temperatura corporal tan alta debió haber muerto”.

Tres días después el Hermano y la Hermana Klaazen viajaron a Grootfontein, y la Hermana Lollie les contó este testimonio a unas mujeres. Mientras narraba la historia, vio que una de las mujeres lloraba. Cuando le preguntó a la mujer por qué lloraba, la mujer le dijo: “Yo perdí a mi bebé de esa manera. Mi hijo tenía esa misma temperatura de 39,9 grados Celsius, y murió”.

¡Cuán privilegiados somos nosotros de que conocemos a un Dios que obra Milagros! Él vino y Se mostró de una manera muy poderosa en la vida del Hermano Branham. De hecho, nuestro Dios permitió que Su Columna de Fuego fuera fotografiada con Su profeta. El Dios que se mostró de esa manera a Moisés dijo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob…” nuevamente se ha mostrado a nosotros de esa manera, y ha permitido que Su fotografía fuera tomada. Y por eso nosotros lo conocemos y sabemos que Él sigue el mismo ayer, hoy, y por los siglos.


CloseBrother Kallie Klaazen
CloseEl Hno. Kallie y Zander