El niño Caleb se encuentra a salvo en casa con su familia. La familia pagó el rescate, pero no hay palabras para describir la bendición que fue recibir a su hijo de nuevo a casa.
Él sólo lleva en casa un rato, pero ahora está jugando con sus amigos y parece estar bien. La familia desea enviar agradecimientos muy especiales a la Novia de Cristo alrededor del mundo por acudir al Trono de Dios por ellos. Aunque cada uno de nosotros tiene ideas de cómo pudiera haber resultado esta terrible situación, el Señor entró en la escena a Su propia manera, y liberó a Caleb.
El enemigo no va a soltar sus armas ahora que perdió la batalla con el pequeño Caleb. Sus ataques con el pueblo de Dios continúan, y tenemos que sostenernos en oración el uno al otro delante del Señor. ¿Dónde será su próximo ataque? No sabemos, pero tenemos una defensa que es mayor que cualquier cosa que nos pueda arrojar. Tenemos una promesa que nuestro Señor no nos abandonará ni nos dejará, y Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Estas presiones continuarán, pero la Novia puede levantar el rostro, nuestra redención se acerca.