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2.18.2011

El enemigo nos ataca a diario. Posee diferentes armas: las enfermedades, las finanzas, discordias, y cientos de ellas más; y su objetivo final es desarmarnos apartándonos de la Palabra. Y ¿cómo responde la Novia de Cristo? Profundizando más en la Palabra. ¿Cuántos de nosotros podremos decir con certeza que no peleamos esta misma batalla que la hermana que escribió este testimonio?

Tengo un testimonio para compartir. Me gustaría compartirlo porque pienso que muchos de mis hermanos y hermanas en Cristo atraviesan por lo mismo. Es una cosa tan pequeña, pero que cuando se está atravesando parece desanimarlo a uno rápidamente.

Mi esposo y yo hemos sufrido mucho este último año, pero para la gloria del Señor obtuvimos la victoria de una manera muy sobresaliente este mes pasado. ¡Me remontaba por lo celestial como un águila!

Satanás aún nos ataca fuertemente con los problemas de familia, ¡pero él siempre sale mal golpeado! Desde este domingo parezco estarme distanciando de ese sentir tan victorioso. No lo entendía, pero comenzaba a desanimarme.

Ya para hoy, definitivamente estaba deprimida. Era consciente de lo que andaba mal. En algo había resbalado y le permití a Satanás decirme que yo era un don nadie. Nuestros problemas de familia me carcomían, y me sentía mal porque no teníamos amistades. Meditaba todo esto en la cocina cuando oí ese pequeño silbo apacible que dijo: “Apártate y ora”. Pero antes de hacerlo quería terminar de limpiar la cocina, entonces puse a sonar una corta porción de una cinta antes de terminar esto.

¡Me siento muy gozosa porque mis pasos son ordenados por Jehová! Lo que oí decir a mi profeta era justamente lo que yo necesitaba. Luego fui y oré… y ahora ¡me siento de maravilla!

¡Oren sin cesar, santos, y esfuércense por la victoria! ¡Es hora de partir a Casa!


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Vemos entonces que cuando estos hermanos estaban allá, fueron puestos a prueba; es un ejemplo muy hermoso de lo que un verdadero creyente enfrenta cuando en realidad acepta al Señor Jesús como su Salvador. Él siempre será puesto a prueba. Satanás no se ha retirado del negocio de probarnos. Y esto sucede como ayuda para uno; es para el bien suyo. “Todo hijo que viene a Dios debe ser probado, castigado y azotado”; en otras palabras, debe recibir una pequeña sacudida, corrección. Y si Dios nos castiga un poco y nosotros no lo toleramos, entonces venimos a ser hijos ilegítimos y no hijos de Dios.

Ahora, un hombre que realmente ha depositado su fe en lo Celestial, no importa lo que suceda aquí en la tierra, él aún está con su fe enfocada en el Cielo. Puede ser que sus amigos lo abandonen; que su familia lo abandone; que su pastor lo abandone; pero hay Uno que no lo abandonará: ese es Dios. Y cuando Ud. está decidido, eso me gusta.

Daniel quemó todo puente atrás; él no planeaba regresar. No estaba pendiente de su rastro; él estaba mirando... Abandonó esas cosas que habían quedado atrás, él se esforzó hacia la meta del supremo llamamiento. Eso deberíamos estar haciendo nosotros; es lo que la iglesia debe estar haciendo. Y viéndolo bien, Dios le permitió a Satanás probarlo. Y, oh, los probaron a ellos por el fuego; también, lo probaron a él con eso de la cueva de los leones. Y en cada situación Dios los sacó a ellos más que victoriosos. “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová”. ¡Cuán maravilloso es eso! Nosotros agradecemos eso: las pruebas, tribulaciones, todo obrando para el bien. Después de un tiempo, entonces Dios puede ver, y Él puede depositar Su confianza en Ud., y luego Él hará grandes cosas para Ud.

Nos damos cuenta entonces que Daniel vino a ser un instrumento en la mano de Dios estando distanciado de su propio pueblo, de su propia ciudad, de su propia iglesia; Dios lo usó a él en una tierra extraña.

Ahora, quizás Ud. esté distanciado de alguna cosa; puede ser que Ud. esté distanciado de sus seres queridos, o que esté distanciado de su iglesia, sin embargo, Ud. aún puede ser un instrumento en las manos de Dios. Dios lo puede usar a Ud. como un testimonio o para lo que Él desee usarlo.

Hay ejemplos hermosos, la Biblia se rebosa de esas cosas por donde Ud. mira. ¿No les encanta a Uds. leer la Palabra? ¡Oh, a veces yo la leo y lloro! La estaba leyendo allí en el cuarto hace unos días, y tuve que bajarla y llorar como un bebé. Me paré, di vuelta alrededor del asiento, me apoyé en el asiento, miré mi Biblia de nuevo, y sencillamente me quebranté, caminé de nuevo alrededor del asiento, y volví a mirarla.

Y pensé: “¡Oh, Dios!, en Ella está la Vida Eterna para todo hombre o mujer que se atreva a depositar su confianza en Ella y creerla: la Vida Eterna”. Y Él dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en Ellas tenéis la Vida Eterna: y Ellas son las que dan testimonio de Mí”. Escudriñen la Escritura. Lámpara a nuestros pies es la Palabra de Dios. Para que seamos, si somos guiados, Ella es la Luz que sigue el camino que nos lleva de victoria en victoria.

Ahora, antes de que Ud. pueda tener una victoria, tiene que haber una batalla. Y si no hay batallas, no hay victorias. Por tanto, nosotros debemos estar agradecidos por las batallas y por las pruebas. Es Dios que nos está dando la oportunidad de obtener victorias. ¡Oh, vaya! ahora ¿no les da eso un poco de alivio? Miren, la batalla viene; alguien que habla algo mal de Ud., una enfermedad le viene, tal vez Dios le dio a Ud. esas pequeñas aflicciones para Él poder sanarlo y mostrar favor para con Ud., permitiéndole a Ud. ver lo que Él quiere decir con eso. Él le ama a Ud.

55-0109E Principio y Fin de la Dispensación Gentil