El viernes después del Día de Acción de Gracias, hice una llamada a VGR pidiendo oración por mi auto que acababa de ser reposeído del estacionamiento de mi casa. Mi esposo ahora está empleado nuevamente y procuramos recuperarnos después de nuestro traslado, después de que él estuvo tanto tiempo sin trabajar.
Habíamos luchado para mantener al día los pagos de la cuota para este auto. Ya casi estaba pago, sólo debíamos alrededor de $2.200. No alcanzaba a creer que esto estuviera ocurriendo, después de luchar por cinco años largos para no perder el auto.
Aceptamos lo que ellos habían hecho a pesar de que dijeron que nos ayudarían a resolver esto, y comenzamos a buscar otro auto sin tener crédito ni dinero. Esto parecía una tarea imposible, sin embargo, procedimos en fe que Dios supliría nuestra necesidad.
Buscamos por unos días y sabíamos que esto probablemente no sucedería rápido. Recibimos una llamada del amigo de nuestro esposo que le había mencionado de nuestra situación a un amigo suyo y éste quería ayudar. Alguien que ni siquiera conocemos nos prestó el dinero para redimir nuestro auto.
Dios obró un milagro cuando pensamos que el milagro tal vez no sucedería, y Él usó un desconocido para hacerlo. Le dije a mi esposo: Dios le conceda la vida Eterna a ese hombre que no conocemos por su sacrificio para la Novia de Cristo; el nombre de él es Richard.
Gracias por haber orado; sé que Él oyó sus oraciones. ¡Ya no pueden volver a llevarse mi auto!
Dios los bendiga,
La Hermana Debra