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3.28.2011
Todo Estará Bien

Recibimos este testimonio de una hermana de la República del Congo, a la cual le diagnosticaron una condición muy grave de corazón. A pesar de todos sus temores, su esposo le dio ánimo: “Todo estará bien”. No pasó mucho tiempo antes de que ella estuviera glorificando a Dios en la sala del hospital.

Quiero testificar de lo que Dios hizo por mí.

En mayo del 2008, sentí un dolor muy terrible en la clavícula izquierda. Acudí al médico el 28 de mayo, 2008, al hospital de Loandjili, en Pointe-Noire. Fui al médico de la familia, el cual solicitó una radiografía de tórax.

Después de examinarme, el médico vio que yo tenía un problema de corazón, “el corazón demasiado grande”. Tenía el corazón inflamado. El médico me remitió al especialista de corazón, al cardiólogo. Este especialista me practicó un electrocardiograma. Con esta prueba confirmó que yo sufría “agrandamiento del corazón”.

Lloré cuando escuché al cardiólogo confirmar esta condición, un demonio de “agrandamiento de corazón”. Rápidamente fui a ver a mi esposo, en el servicio, para contarle de los resultados.

Él me dijo: “No llores, Jesucristo, nuestro Dios, te sanará. Esta noche, después del servicio, el pastor orará por ti y serás sanada. Ten fe y todo resultará bien”. Estas palabras de fe trajeron paz a mi mente.

Después del servicio, fuimos a nuestro pastor, Sylvain Kokolo, quien hizo una oración de fe a nuestro Dios, el Señor Jesucristo, y enseguida salimos de su oficina.

Pasada una semana, el 7 de junio, 2008, regresé al hospital para la cita con el cardiólogo, y me tomaron otra radiografía del tórax. El médico pudo ver que el corazón se había desinflamado (de 58° a 57°).

Un mes después fui para otra radiografía, y una vez más, el corazón estaba mejor (de 57° a 54°). El 14 de octubre, 2008, fui para otra radiografía y el corazón ahora estaba en 50°, que es el tamaño normal.

El médico exclamó a voz alta, tanto que los pacientes en su consultorio y aún los de afuera oyeron lo que él dijo: “¿Dónde ora Ud. ?”.

Dije: “Soy Cristiana, miembro de la iglesia del Dios vivo, cuyo profeta es W.M. Branham”.

Él dijo: “Vaya y testifique de su Dios, pues las medicinas no dan estos resultados en tan corto tiempo; sólo Dios puede hacer estas cosas. Hay pacientes aquí que llevan 4 años, 3 años, 2 años y un año. La condición no les cambia favorablemente. Es Dios que la ha sanado a Ud.”.

Hermanos y hermanas, allí en su oficina salté, grité y glorifiqué a mi Dios. Los otros pacientes sólo me miraban atónitos.

Me practicaron una última radiografía el 25 de mayo, 2010, y el médico dijo: “El corazón sigue en 50° desde el 14 de octubre, 2008. Ud. está completamente sanada. El corazón ha rejuvenecido.

Él dijo: “Vaya y testifique que su Dios la ha sanado”. Esto se lo testifiqué a mi iglesia, el Tabernaculo Bíblico de Pointe-Noire.

Le doy las gracias a Dios con todo mi corazón por esta sanidad milagrosa. Su santo Nombre sea glorificado, bendito y alabado por los siglos.

La Hermana Marianne
Pointe-Noire, Rep. Del Congo