Antes la nariz me sangraba fuertemente, pero por un tiempo no me había sucedido. La otra noche estaba cenando con unos hermanos Cristianos cuando de repente me comenzó a sangrar a borbollones; fue peor de lo que he sufrido en años
La servilleta que usaba para detener el sangrado estaba empapada. Cuando me iba a levantar de la mesa para ir al baño, la esposa del pastor se levantó de su asiento, vino alrededor de la mesa, me puso sus manos sobre el hombro y no oró, simplemente citó Ezequiel 16:6 que dice que el Señor detuvo un problema de sangre cuando pasó por allí.
Ese acto sencillo de poner la mano sobre mi hombro y citar la Palabra de Dios, detuvo la sangre de mi nariz ¡en SEGUNDOS! En un segundo la sangre corría y al siguiente estaba completamente sano. ¡Gloria a Dios! Esto me enseñó que no siempre se trata de “orar” por los enfermos, sino que simplemente la obediencia y tener fe en Su Palabra trae a cumplimiento la promesa.
Dios los bendiga,
El Hermano Jon