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9.15.2011
Preparándonos para batalla

El Hermano Branham dijo: “Este camino Cristiano no es un lecho suave de pétalos. Es una batalla desde la misma hora en que uno comienza hasta que su espíritu es liberado por la muerte”. Cuando nosotros pensamos en una batalla, nuestras mentes se imaginan a un guerrero parado con la espada en la mano y sus enemigos conquistados a sus pies. Pero la Biblia dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. El siguiente es un testimonio de lo que puede suceder cuando nos preparamos para la batalla que nos espera a diario.

Confío que este testimonio bendiga a todo aquél que lo lea. Esta mañana desperté y estaba muy necesitado que el Señor me tocara. Soy director del gobierno estatal para niños con discapacidades (autismo, parálisis cerebral, epilepsia y deficiencia mental), y tuve una reunión hoy en un hogar para un grupo acerca de un niño de 14 años que recientemente fue puesto en ese hogar por haberse visto involucrado con la policía y por sus intentos de escapar de su casa.

Yo estaba nervioso por la reunión, sabía que era necesario tocar muchas cosas que eran difíciles de hablar. Sabía que si yo no oraba, la reunión estaría llena de discusiones entre los padres divorciados, y conversaciones muy estresantes.

El Señor me ayudó a orar fervientemente en esa mañana mientras oía un sermón del Hno. Branham. También leí de los Salmos antes de salir al trabajo. Mi esposa estaba orando y llamó a su familia que no viven en el estado para que oraran.

La reunión fue una de las más pacificas que he tenido en casi cinco años como director de casos. A medida que la reunión avanzaba, más apacible se tornaba. Lo que yo temía (antes de orar) que sería una reunión estresante, transcurrió suavemente y en paz y todos se trataron con amabilidad. Me sentí tan bien que regresé a casa para la hora del almuerzo sintiendo que caminaba en el aire. La oración verdaderamente ha hecho la diferencia en mi trabajo a tantas visitas a hogares a través de los años.

Dios bendiga a cualquiera que lea esto. Dios nos ama y le encanta responder nuestras oraciones.

Un hermano en el Señor.