¿Qué sucede cuando uno arroja una piedra al agua? Se produce una onda y esa primera onda crea otra y otra y sigue y sigue hasta que alcanza toda la masa de agua. Cuando uno realiza la pequeña acción de arrojar una piedra en el agua, crea miles de acciones diferentes. Entre más grande es la piedra, más grandes son los resultados.
Ahora imagínese este principio aplicado a su vida espiritual. Tome sólo cinco minutos de su día y páselos en sinceridad hablando con nuestro Señor Jesucristo. Observe cómo cambia el curso de su día; su actitud, su espíritu, su discernimiento, sus acciones, sus pensamientos, sus decisiones, la lista puede seguir y seguir. ¿Y si fueran 10 minutos? ¿O 30 minutos? ¿Qué tal una hora de las 24 del día?
En los recientes campamentos juveniles de Still Waters, los jóvenes aprendieron o más bien se les recordó lo que significa “apartar un momento de quietud.” Sólo al mirar sus acciones diarias tomando esa hora de quietud pude darme cuenta que eso había hecho un impacto en su caminata con Cristo. Ya para el tercer día, el cuarto y el quinto en el campamento, muchas de sus vidas habían cambiado. ¡121 almas tomaron el Nombre del Señor Jesucristo en las aguas del bautismo! Muchos fueron llenos del Espíritu Santo. ¿Por qué? Por ese momento de quietud frente a Dios. Ellos meditaron en la Palabra. Escucharon Su Voz y cuando lo mantenemos a Él de esa manera, siempre veremos resultados y un cambio.
El Hermano Branham animó a los creyentes a tener un tiempo de oración en todo el mundo, en una cadena de oración mundial a las 9:00 a.m., 12:00 p.m. y las 3:00 p.m.
A la vez, les pido a cada uno orar a—a las nueve de la mañana, doce del día, tres de la tarde. Y eso es por todo el mundo. Y el pueblo se levanta a la medianoche, en esos países ancestrales para mantener esa cadena de oración a la misma hora. Literalmente hay diez miles y miles de miles orando a la misma vez. Dios tiene que oír; Ud. está bombardeando el cielo con sus oraciones. ¿Lo ven?. Así que Él tiene que oír. Sólo piense cuánta gente fiel hay allí y están orando el uno por el otro, todos orando. Se postran y oran. He tenido testimonios gloriosos de estas cosas que el Señor ha hecho.
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A mí también me gustaría animar a todos a participar en este “momento de quietud” en todo el mundo.
Desde el próximo sábado 24 de septiembre, comenzaremos un momento de quietud internacional para todos los creyentes que deseen participar. Cada sábado a las 7 a.m. (Hora de Jeffersonville), los creyentes en todo el mundo estarán buscando un rincón especial para tener un momento de quietud delante de Dios. Yo sé que hará una diferencia en su vida, pues en verdad lo ha hecho en la mía.
Para aquellos que no tienen una hora y sólo pueden dedicar 30 minutos, 20 minutos o 10 minutos; el Señor lo recibirá. Entonces las ondas se transformarán en olas y esas olas les llevarán al Lugar Santísimo para mantener su vida “escondida con Cristo en Dios”. (Colosenses 3:3)
Hermano Joseph Branham
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Sat May 26 2012 07:00:00 GMT-0500