Quería compartir con Uds. un testimonio muy maravilloso de la sanidad de mi hijo. El año pasado le diagnosticaron a nuestro niño de 8 meses una condición llamada plagiocefalia, lo que básicamente significa que él tenía la cabeza plana y esto necesitaba ser corregido usando un casco 20 horas diarias para darle nuevamente la forma, durante 4 meses.
Nuestro seguro estaba dispuesto a pagar 100% por el casco, pero mi esposa y yo sentimos que debíamos orar en cuanto a esto, pues no estábamos muy seguros de proceder con la sugerencia del médico y del terapeuta físico. En la oración sentí que Dios puso en mi corazón confiar en Él, pues Dios ya había sanado a nuestro hijo a los tres meses y medio de una enfermedad llamada “tortícolis”.
Mi esposa y yo decidimos confiar en Dios y no usar el casco. Fue una decisión difícil de tomar, y en momentos sentíamos que éramos malos padres, pero decidimos seguir ese sentir que Dios nos puso.
Nuestro hijo ahora tiene 20 meses, y hace unas noches, mi esposa me dijo que teníamos que testificar de su sanidad a pesar de los síntomas tan aparentes. Estuve de acuerdo y nos fuimos a dormir. Al día siguiente pude ver un cambio en la cabeza de mi hijo. Él se veía mucho más apuesto, y le habían hecho un corte de cabello, así que la forma de su cabeza era bastante obvia, ¡pero ahora se veía normal! Le dije a mi esposa esa noche que me parecía que la forma de su cabeza había cambiado.
Ayer, preparándonos para ir a la iglesia, mi esposa y mi suegra observaron la cabeza de nuestro hijo, y las dos estuvieron de acuerdo que la forma de su cabeza había cambiado desde que mi suegra llegó a visitarnos el 9/6/11. Anoche, después de acostar a nuestros tres niños, mi esposa y yo hablamos con mi suegra y ella nos compartió que hace unos días ella y mi esposa estaban escuchando una cinta durante el día mientras yo me encontraba en el trabajo. Al concluir la cinta, el Hermano Branham dijo que pusieran las manos sobre la persona a su lado y que oraran. Mi suegra puso las manos sobre nuestro niño y oró en su corazón que su cabeza recibiera una forma normal. Ninguno de nosotros sabe con exactitud cuándo sucedió el milagro después de oír la cinta, pero todos sabemos que nuestro niño ahora tiene una cabeza con una forma normal.
Confiamos que este pequeño testimonio sea de bendición para cualquiera que lo lea. Hemos estado confiando en Dios para que lo sane por más de un año ahora ¡y Dios ha respondido la oración! Que Dios bendiga ricamente a cada padre que lea esto y que tenga un niño con problemas. Estamos orando con Ud. y agradeciendo a Dios que por Sus yagas su niño ya fue curado en el Calvario.
Su hermano y hermana en Cristo,
Matt y Ruth