En febrero, 2011, fui a ver al médico, y después de algunos exámenes, la ecografía y las pruebas de sangre, llevaron a la conclusión que yo tenía cáncer de la próstata. Más adelante, esta información fue confirmada por una biopsia.
El médico que me trató no me dio esperanzas, sólo me envió a casa a esperar la muerte. A pesar de esto, yo creí que el Señor Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Oré y me sentí dirigido a ver otro médico.
Con los resultados fui a otro especialista y le consulté si estaba de acuerdo con esos resultados. Había indicaciones que el cáncer me había entrado en los huesos y sólo me quedaba un corto tiempo de vida.
Yo entré en desesperación y busqué al Señor en oración. Los creyentes locales se unieron a mí en oración y plegaria al Señor por mi vida.
Con la confianza en Él y lleno de fe, el médico acordó practicarme de nuevo los exámenes. ¡Qué sorpresa fue ver que todos los exámenes resultaron normales! ¡Ellos aun practicaron más de estos exámenes, y cada vez, resultaban normales, mostrando que yo había sido sano por el poder divino del Señor Jesucristo! ¡Amén!
Han pasado siete meses y el resultado de los nuevos exámenes sigue normal. Pido que publiquen este testimonio para la gloria del Gran Salvador y Señor de mi alma. Nuestro amado Señor Jesucristo.
El Hermano Luis Ortiz das Neves