Quiero dar la gloria y las gracias a nuestro Señor Jesucristo por haberme liberado de un espíritu horrible. Desde que tenía 16 años, he experimentado tiempos donde me sumergía en tinieblas, y la tristeza y el vacío me abrumaban sin razón alguna. Nada me brindaba gozo y sentía que tenía el corazón envuelto en cadenas de hierro muy pesadas. A veces sólo respirar correctamente era difícil. Esta pesadez heredada ha estado en mi familia por mucho tiempo, pero no había sido claramente identificada sino hasta hace poco tiempo.
Mi hermano fue a ver a un psiquiatra para esto y finalmente recibió el diagnostico, “Trastorno Bipolar 2”. Él sintió mucho alivio de que finalmente pudiera recibir la medicación adecuada, pero para mí, era como si Satanás finalmente había sido expuesto, y yo finalmente sabía el porqué de esas cadenas.
Enseguida envié una petición a VGR y desenvainé la espada de la fe. Le ordené al diablo que me dejara a mí y a mi familia. A la próxima semana me sentía completamente agotada, pero gradualmente una paz celestial llenó mi corazón y supe que yo había sido liberada. Sentí un gozo profundo que no me dejó. ¡La gloria sea toda para Jesucristo!
Le doy las gracias a Dios por Su dirección en estos problemas, pues me ha hecho depender de Él, y me ha mostrado que Él nunca nos abandona, no importa lo oscuro que se torne. Como dijo nuestro amado profeta: “Así que en veces eso es la penumbra. Si Ud. la observa a la distancia, se ve penumbroso y oscuro; pero tome a Dios por Su Palabra y tenga la certeza que Él es Dios, y acérquesele; Ud. encontrará que son las alas de los ángeles juntas siendo batidas”.
Hermana Inger Marie