Me gustaría tener los libros del Mensaje de William Branham. Yo sé que él es un hombre de Dios. Verán, mis padres eran de la Ciudad de Nueva York, pero yo fui criado en Albany, NY. Cada año tomábamos el tren para visitar nuestra parentela.
En uno de nuestros viajes, cuando yo apenas tenía tres años, recibí una lesión en la cabeza. Mis padres atendieron mi herida, sin idea de la gravedad de ella. Poco tiempo después, comencé a sufrir ataques y ellos me llevaron de urgencia al hospital. Las radiografías mostraron fractura de cráneo. Me internaron en cuidados intensivos para observación. Mis padres siendo Cristianos, quisieron una segunda opinión. Así que ellos acudieron al Dr. Jesús.
Para el tiempo de mi lesión, William Branham estaba teniendo reuniones en el Madison Square Gardens de N.Y.C., y allá es donde fueron. Durante el servicio, el Hermano Branham mencionó que había una dama en la audiencia que tenía un niño de tres años en el hospital con el cráneo fracturado. Él le dijo a ella que yo había sanado y que ella debía ir al hospital y traerme a casa. Sobra decir que mamá se dio prisa al hospital para encontrarme sentado en la cama jugando con algunos juguetes. Cuando ella le preguntó a la enfermera del momento en que cesaron los ataques, se enteró que sucedió el mismo momento en que fue dada la Palabra. 57 años más tarde yo aún sigo sano.