05/12/2017
Fogata en Zambia

Las fogatas en África están ardiendo por las zonas rurales, a medida que los jóvenes se enteran de lo que sucede.

De inmediato se dan cuenta de que no son fogatas comunes y desean reunir sus lenguas de fuego. Cuantas más lenguas de fuego llegan, más crece el fuego, y muy pronto el fuego del Espíritu Santo desciende entre ellos.

A continuación leerán un informe sobre la última fogata organiza en el país de Zambia:

La semana pasada organizamos una fogata con éxito. Asistieron aproximadamente 230 jóvenes de 15 a 30 años, pertenecientes a siete iglesias del Mensaje de Lusaka. Fue la primera fogata de YF en Zambia y los jóvenes la aguardaron con mucha expectación.

Antes que todo, le dedicamos nuestra gratitud al Hermano Joseph por brindarnos la oportunidad de llevar a cabo una fogata de YF por primera vez en Lusaka, Zambia. Oramos para que el Señor Dios Todopoderoso siga bendiciendo y vigorizando a Su siervo, tanto física como espiritualmente. Él es una bendición para los jóvenes y los creyentes de todo el mundo.

Programamos la fogata para el 21 de octubre en el Centro Olímpico de Desarrollo de Jóvenes, la misma ubicación donde nos reunimos cuando el Tiempo a Solas no es en la oficina, excepto que esta vez organizamos el evento en el exterior del gimnasio principal, ya que se trataba de una fogata. Fijamos el horario de las 4:00 a las 7:00 p. m. Nos habría encantado quedarnos hasta las 8:30 p. m., pero a esa hora es difícil encontrar transporte público en Lusaka.

La mayoría de los jóvenes llegaron a eso de las tres de la tarde y a las cuatro ya se habían presentado más de cien jóvenes. El evento comenzó como a las 4:10 p. m. con unas palabras de bienvenida, un coro de adoración (Únenos en un lazo inquebrantable) y una oración de apertura del Hermano Mayeso (asistente del administrador de la oficina de Zambia).

Cuando todos ocuparon sus asientos, no estaban muy informados de lo que les esperaba. Es verano en Zambia y nadie necesita una fogata, por tanto, cuando se enteraron de la fogata, estaban expectantes por conocer el significado de reunirse en una fogata de verano. Todos presentían que abarcaba mucho más que solo la palabra “fogata”. Cuando leímos una escritura (Salmos 133:1), todo comenzó a cobrar sentido gradualmente.

1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;

3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

Después esta gran lectura, en los rostros se reflejaba que la fogata no era lo principal, sino la reunión de creyentes de la misma fe para confraternizar en torno a la Palabra de Dios, el Mensaje de la hora.

Servimos el refrigerio antes de que se pusiera el sol. Pasamos un momento maravilloso de compañerismo mientras nos sentamos a disfrutar un refrigerio bajo la sombra, acompañados de una brisa fresca de los árboles. El clima fue ideal para este evento. Cuando todos terminaron de comer, ¡anunciamos que el Hermano Branham nos hablaría durante 44 minutos! Para entonces, ¡el significado de reunirse se volvió más y más evidente!

No pudimos estar en el Edén cuando el Señor descendía en el fresco de la tarde para conversar con sus hijos, pero ese día especial se sintió como el Edén. Estuvo ambientado con la plácida brisa de los árboles y en el atardecer escuchamos la Voz de Dios hablarnos por medio de Su profeta (Ven y sígueme, 63-0601). ¡Me consta que el Señor Jesús estuvo presente! Después de la cinta, Su presencia invitó a todos a oración: unos se arrodillaron, mientras que otros permanecieron de pie. Costó mucho ofrecer la oración para clausurar el servicio de cinta, pero, como ya se hacía tarde, tuvimos que cantar un himno de adoración para anunciar que ya estábamos terminando.

No podíamos marcharnos a casa sin cantar los himnos especiales de alabanza y adoración. Dos jóvenes dirigieron los cantos, que gratificaron nuestra alma. Danzamos, alabamos y adoramos al Señor con toda nuestra energía. Alrededor de las 7:00 p. m. nos alistamos para irnos y concluimos con una oración a las 7:15 p. m. El Señor les concedió a todos un retorno sin inconvenientes y no recibimos ninguna novedad.

Gracias,

El Hermano Maurice, de la oficina de Zambia

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