12/02/2018
Terror

No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,   Ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.

Salmos 91:5-6

Cada hijo de Dios lucha contra el enemigo de maneras distintas y gran parte de estos desafíos dependen de dónde vivamos. Quizás algunos lidian con un ambiente mundano y otros se enfrentan al peligro de la delincuencia local. Independientemente de nuestros obstáculos, cuando llegue la prueba, todos podemos confiar en que Él jamás nos dejará ni desamparará y que los Ángeles de Dios acampan alrededor de nosotros. El siguiente es un testimonio de un hermano de Pakistán:

Gracias al Señor. Él es mi refugio y fortaleza; mi Dios, en Quien confió. Él envía Sus Ángeles a proteger a los Suyos.

Anoche iba en el auto con toda mi familia para asistir al servicio que organizó uno de nuestros hermanos de Karachi.

Casi llegando al sitio del servicio, disminuí la velocidad debido a que la carretera se encontraba en muy mal estado. Repentinamente aparecieron dos terroristas delante de nosotros y empezaron a golpear el auto con las armas que llevaban. Nos gritaban que abriéramos las puertas o nos dispararían. Estábamos aterrorizados mientras intentaban obligarnos a abrir las puertas, pero no cedimos.

Entonces, mi hijo menor, Joel, me dijo: “Papá, solo acelera a toda marcha”. Eso hice con todas mi fuerzas y, por la gracia de Dios, conseguimos escapar de las manos de esos terroristas.

El pastor me invitó a compartir la Palabra de Dios en la iglesia; pero, primero que todo, compartí con la congregación el testimonio de cómo logramos llegar. La iglesia se asombró y alabó a Dios.

Entonces prediqué la Palabra de Dios y compartí muchas citas de Hermano Branham concernientes a la situación, con las cuales todos nos regocijamos. Al final del servicio, toda la congregación oró por mí y mi familia, y agradeció a Dios por su protección.

Estamos muy agradecidos con el Hermano Joseph Branham y todos los santos de VGR por sus preciosas oraciones en favor de nosotros. Necesitamos más oraciones de los santos. Por sus oraciones y su aprecio, podemos distribuir el Mensaje de la hora en Pakistán.

Hoy el único lugar seguro es en Cristo Jesús.

El Sello de Dios (54-0514)

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