10/01/2017
Cartas de prisioneros

¡Nos encanta leerlas! Es uno de los artículos más alentadores que se publican periódicamente en el sitio web. Parece ofrecer algo a todos. A continuación leerán unos extractos de cartas que recibimos hace poco en nuestro ministerio de las prisiones. Confiamos en que las disfruten tanto como nosotros.

Con inmensa gratitud los saludo en el Nombre de Jesús. Dios me ha mostrado mucha misericordia en un camino que consideraría imposible, si no hubiera sido por el amor y las oraciones que ustedes brindaron a un pecador indigno que por Gracia fue salvo. Fueron las palabras de nuestro profeta, el Hermano Branham, que brotaron del papel impreso a mi corazón y vivificaron mi alma, que llevaba mucho tiempo muerta. Mediante el filtro de la Palabra de Dios, cada gota de tinta en el papel se me ha vuelto preciosa, por cuanto todo ha sido vindicado más allá de cualquier sombra de duda. Que Dios se compadezca de mi alma.

Sudáfrica

Debí hallar favor con nuestro Señor, pues una libertad condicional era muy improbable, pero me la concedieron. Llevo 16 años aquí y me quedan unos más. Podía aspirar a una libertad condicional; pero, siempre que les contaba que Jesucristo cambió mi vida, me la reprobaban. No obstante, por Su gracia, van a anticipar mi libertad seis años. Todo cambió con el primer libro y nunca abandoné mi fe ni mi testimonio: ¡Es la Palabra de Dios! Me reencontraré con mis padres, ya dispongo de un puesto a donde llegar y me aguarda una nueva vida. Sí, me equivoqué. Sí, me arrepentí y me arrepiento por el mal que causé, pero por Su gracia soy otra persona. Sí, un pecador, pero fui salvo por Su gracia y no fue obra mía ni de nadie más. Hermanos, Dios los bendiga; nunca abandonaron su puesto. Mis preguntas las respondieron con los libros. Tardé un poco, pero aprendí a no decir nada que no se encuentre en las Cintas. Así la vida se torna sencilla y pura. Agradezco a Dios por el ministerio.

Nevada

Me encarcelaron de nuevo y no puedo dejar de beber. Aquí encontré un folleto titulado El misterio de Dios. Me consta que alguien sabe de lo que habla. Decidí escribirles para pedir más libros si están disponibles y una Biblia si les sobra alguna. No disfruto mi vida en absoluto; necesito una nueva.

Alaska

El juez me indicó que la única forma en que podía salir de la cárcel era encontrar a Dios. “¡Cinco años, hijo!”. Bien, reflexioné en sus palabras y creo que tenía razón. Vi un artículo clavado a la pared que se titulaba “Gracias a Dios por la cárcel”. Se me ocurrían muchas otras razones por las que agradecer a Dios, distintas de estar en prisión. Bien, le di un vistazo y lo leí dos veces. Trataba de un hombre que en esta cárcel conoció a Dios, lo cual trasformó su vida. Le pregunté a otro recluso: “¿Esto es cierto?” y me respondió: “Seguro, ese hombre cambió de la noche a la mañana. Era un verdadero buscapleitos; los guardias tenían que golpearlo cada semana. Entonces, un día, mencionó un libro que leyó sobre la visita aquí de un profeta y se hizo una pequeña biblioteca y les hablaba a todos sobre Jesús y Su profeta”. Quedé deslumbrado y medité en lo que me dijo el juez. Le pregunté: “¿Y no dejó ningún libro?”. Contestó: “No, pero talló la dirección (de VGR) en la pared”. Entonces, tengo que cambiar y espero que ustedes me puedan ayudar como a él. Envíenme el libro Un profeta visita Sudáfrica

Sudáfrica

Gracias a Dios por el Hermano Branham, quien hace que la Biblia cobre vida. Gracias.

Delaware

Tras leer uno de los libros del Hermano Branham, pensé: “Ya lo sé todo”. Me transfirieron a otra instalación y empecé a acomodarme. Pregunté si organizaban reuniones religiosas, puesto que yo era un maestro de los Evangelios. “Sí, de hecho, nos alegra que nos acompañe esta noche”. Bien, me presenté como un maestro y quedaron admirados. Uno se levantó y propuso: “Estamos estudiando sobre el Pariente Redentor. ¿Te gustaría compartirnos lo que sabes?”. Pues, el libro que había leído no mencionaba ningún pariente redentor, así que contesté: “No, comiencen ustedes; yo escucharé”, pues al fin y al cabo yo era el nuevo. Empezaron a hablar sobre Rut, la serpiente y luego el precio de nuestra redención. Me daba vueltas la cabeza. Pensé que el Hermano Branham sabía mucho, pero ni hablar de esas personas. Cuando terminaron, alguien preguntó mi impresión. Respondí: “Definitivamente tienen algo que a mí me falta”. Les comenté: “Verán, leí un libro del Hermano Branham, pero no se comparó con los temas que abordaron”. Todos me miraron y se rieron, me dijeron: “¡Has de saber que él es un profeta que imparte la Palabra de Dios!”. Contesté: “Sí, pero lo que ustedes tienen…”. Me aclararon: “Es todo del Hermano Branham, su revelación de los Sellos”. Pregunté: “¿Hay más?”. “¡Oh, sí!, apenas comienzas”, respondió el grupo. Hermanos, este humilde hermano les pide que por favor le manden Los siete sellos y Las siete edades. Soy un niño muy pequeño en la Verdad.

Ohio

Me decepcioné un poco cuando leí que el Hermano Branham dice que la Navidad no es lo que se cree, así que comencé a investigar y descubrí que tampoco los discípulos ni nadie de ellos celebraban el nacimiento de nuestro Señor en diciembre. Pensé: “¿Cómo es posible que nos confundiéramos tanto?”. Consulté al capellán. Solo me miró y meneó la cabeza.

Virginia

Me crie en una familia que asistía a la iglesia. En prisión, comencé a leer un libro sobre las edades de la Iglesia y me interesé en lo que leí. Comparé otros libros con la Biblia y lo que consideraba que era la Verdad. Dentro de poco me convertí en un creyente y me sumé al pequeño grupo que estimaba al Hermano Branham como el profeta. Entonces se presentaron los problemas. Siempre me pregunté a qué se refería Cristo cuando dijo: “Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre”. Ya no me pregunto más. Cuando comencé a testificarles a mis padres, surgieron los problemas. Al principio lo ignoraron como una trivialidad, pero con el transcurso del tiempo… Bueno, resumiendo, si quiero encontrarme o hablar con mis padres, ya no puedo mencionar al Hermano Branham. Entonces, cuando uno siente un gozo rebosante en el corazón, no lo puede evitar. Rara vez me reúno con mis padres. Así me queda más tiempo para enfocarme en mis libros y más Tiempo a Solas.

Alabama

Compartir

Enviar