29/11/2016
Los muchachos de las Cintas

En lo profundo de la selva de la República Democrática del Congo, una parte de la gran Maquina de Dios está funcionando lenta, pero efectivamente en beneficio de la Simiente real y predestinada de Abraham. Unos “muchachos de las Cintas” frecuentan las aldeas para cumplir con su labor al alcanzar por medio del Evangelio de Jesucristo a todos los que el Padre ha dado. Aunque pasan casi desapercibidos y nadie los halaga, estos hermanos tienen un objetivo: presentar el Mensaje a la gente a toda costa.

Quizás no podamos acompañarlos en su próximo viaje de distribución mientras cruzan la escabrosa e implacable selva africana, pero sus constantes oraciones son lo que más desean estos hombres valientes. 

Este informe corresponde un grupo de muchachos de las Cintas de África Central:

Como a principios del 2016, emprendimos un viaje misionero a la aldea de Nzombi, ubicada a 350 kilómetros de Kinsasa (capital de la República Democrática del Congo) en dirección este, cerca de la ciudad de Kikwit (provincia de Kwilu).

El viaje se originó gracias al sentir del misionero Dona Kiyungu, quien solía visitar esa zona en sus viajes de negocios, los cuales aprovechó para difundir el ministerio de Malaquías 4 distribuyendo tratados, periódicos Capta la Visión, entre otros. Él contactó a un muchacho de las Cintas llamado Popaul Bute para colocar videos y cintas en esa zona a fin de establecer la visión.

La primera vez que nuestro querido Hermano Popaul viajó a Nzombi, donde se encontró con Lucien, un pastor de una iglesia pequeña de esa aldea, mostraron videos como El profeta del siglo XX y Un abismo llama a otro abismo y también otros concernientes a lo que el Señor está haciendo con el ministerio de VGR: Still Waters, el Tiempo a Solas, Young Foundations y “Cómo lo hacemos” en VGR.

Después de esta breve obra notamos resultados evidentes en Nzombi: los jóvenes de la aldea que solían escuchar canciones populares “Cristianas” en dispositivos móviles, han cambiado su “dieta” y empezaron oír las grabaciones de la VOZ.

Así que ahora su compañerismo siempre es en torno a la Voz de Malaquías 4. Por favor, miren el video adjunto en el que unos jóvenes se reúnen junto a un pequeño radio. Al ver lo que ocurrió en Nzombi, el pastor Lucien, nuestro anfitrión, quiere que también se escuche la VOZ en las demás aldeas cercanas: Kibangu, Kitshamangu, Kinzieta, Bukamba entre otras de la región.

En este viaje les prometimos a las preciosas almas —ganadas con solo oír la Voz por primera vez en su vida— que haríamos todo lo posible para traerles radios a fin de que la voz de Malaquías 4 los fortalezca.

Tiempo después, regresamos a la zona para desempeñar más labores misioneras, partiendo de la aldea de Nzombi. En todos esos lugares, les llevamos más equipo (radios y unidades de energía) a los que les hicimos la promesa, de manera que pudieran seguir escuchando la Voz del mensajero de nuestra edad.

Después de esta distribución, decidimos viajar al otro lado del río, con destino a la aldea Nzambi Zola, donde vive una de nuestras preciosas hermanas. Ella solía caminar por la selva durante unas ocho horas, en ida y vuelta, con el fin de acompañarnos a adorar. Una vez la asaltaron ladrones en el camino, pero el Señor la salvó por medio de unos pocos transeúntes. Gloria a Dios.

El único medio para atravesar el río es la canoa. Desafortunadamente, durante esta época, no lograron conseguir ninguna. Por la causa del Evangelio, esto los motivó a construir una canoa a partir de un gran árbol. Tuvieron que pasar una semana en la selva de modo que pudieran servirse de este medio de transporte para cruzar el río y continuar.

Tras arribar a Nzambi Zola, llevamos a cabo una campaña de evangelización, en la que se bautizaron 18 personas que aceptaron al Señor Jesucristo como su salvador personal.

Al llegar a los distintos parajes, nos dimos cuenta de que urgía la necesidad de traducciones del Mensaje al dialecto local. De hecho, nadie pudo seguir al profeta con los sermones traducidos al francés y el lingala que traíamos. Para compensar eso, nos sentimos guiados a incluir un tercer traductor deteniendo la cinta para intercalar la otra traducción. Aplicando ese procedimiento, escuchamos el sermón El Rey rechazado en la aldea de Kinzeita. Fue la primera vez que se escuchó al profeta en el dialecto kingongo y en otras aldeas fue en kikongo, uno de los cuatro idiomas nacionales de RDC, entre lingala, suajili y chiluba.

En los próximos días, planeamos volver a visitar estas aldeas y destinarnos a otros lugares aún más remotos que antes no podíamos alcanzar. Allá hablan un dialecto llamado kisuku. Pedimos sus oraciones para cumplir con esta labor de presentar al profeta en la selva y continuar su ministerio en África.

Entraremos; eso descubrirá las vidas de esos grandes hombres allá atrás, cómo ellos sacrificaron. Verán qué poco han hecho Uds. Eso me avergüenza a veces: cómo es que necesitamos tener todo tan fácil y ellos tuvieron todo tan difícil. “Como vagabundos”, dijo Pablo en Hebreos 11, “en pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados y maltratados”. ¿Cómo se comparará nuestro testimonio con el de ellos? ¿Cómo se verá al lado de eso? Y nosotros necesitamos tener todo tan suave.

La revelación de Jesucristo (60-1204M)

Fotografías

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