Judas solamente jugaba a la iglesia. Él en realidad no era sincero, en realidad no tenía fe (de otra manera no hubiera traicionado a Jesús). Pero, ¿ven Uds.?, él sembró esa simiente de discrepancia. Él pensó que podía tener amistad con el mundo, Mamón, y a la vez tener amistad con Jesús. Pero ya era demasiado tarde para él poder corregir la situación. Cuando llegó la hora de la muerte, cuando él hizo esta cosa malvada, él entonces cruzó la línea de separación entre seguir adelante y volver atrás. Él tuvo que continuar en la vía en donde ya iba, como engañador. Él sembró la simiente de discrepancia, quiso hallar gracia con las grandes organizaciones de aquel día, con los fariseos y los saduceos. Pensó que se ganaría algún dinero y que sería popular entre el pueblo. A la verdad, eso causa que mucha gente caiga en la discrepancia, ¡tratando de hallar gracia con el hombre! Busquemos gracia con Dios, no con el hombre. Pero así hizo Judas cuando estas discrepancias culminaron en él.