28/02/2022
Testimonio en la Invasión a Ucrania

¡Saludos en el Nombre del Señor Jesucristo!

Escribimos este testimonio desde Kharkov, Ucrania. Para comenzar, queremos agradecerles a quienes nos mantienen en oración. ¡Les queremos decir que Dios los escucha!

Mi hermana y yo nos encontrábamos en el dormitorio de nuestra universidad. La Biblia dice en Mateo 18:20: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Y mientras las explosiones y los disparos retumbaban afuera de la ventana, mi hermana y yo presionamos el botón PLAY. Si me preguntaran cuál ha sido el mejor momento de mi vida, ¡diría que es ahora, con total seguridad! Sentimos la presencia de Dios con nosotras ahora más que nunca. En estos Sermones Le escuchamos a Él respondiéndonos claramente. En una situación tan terrible, mientras la gente tiembla del miedo y del pánico, me regocija que recordemos las citas de las cintas del Hermano Branham, los himnos Cristianos como “¡Adelante soldados Cristianos!” (“¡Firmes y adelante!”), “En el Nombre de Jesús” y muchos otros. Me regocijo de que Dios nos haya enviado esta prueba, ¡porque Él pone a prueba a todos Sus hijos! ¡Queremos aparecer entre los vencedores en el día postrero, quienes han soportado la Prueba de Dios y han mantenido la Fe!

 

 

En la ciudad hay toque de queda, así que cuando suena la sirena, todos deben bajar al refugio antibombas. Pero esto es muy perturbador, honestamente. Allí hay demasiada gente, no hay cristianos, solamente mi hermana y yo. No hay elementos suficientes para permanecer allí con comodidad. Mucha gente fuma ahí mismo, hace ruido, maldice y se comporta inapropiadamente. Además, la señal de telecomunicación es débil y no hay internet. Así que realmente no quería pasar la noche allí.

Cuando mi moral se estaba debilitando, le pedí a mi hermana que nos arrodilláramos. Nos arrodillamos junto a la cama y oramos para que el Señor nos permitiera permanecer en el dormitorio y escuchar el Mensaje. Me preguntaba si Dios quería que nos quedáramos en la habitación, o que fuéramos al refugio antibombas. Y recordé lo que me habían enseñado cuando era una niña pequeña. Mis padres me enseñaron a buscar las respuestas en la Palabra de Dios. Leí el Salmo 90 [capítulo 91 en la Biblia en inglés King Kames - KJV], y la paz y la inspiración vinieron y se quedaron en mi corazón. Tuvimos una noche maravillosa en la habitación. El Señor nos dio un sueño reparador y recobramos nuestras fuerzas. Se lo compartí por teléfono a mi madre, y ella me contestó que esto le recordaba a Rahab, la ramera, en la historia del Muro de Jericó. Ella tenía una señal, de manera que aun cuando el muro colapsó, su casa y sus seres amados sobrevivieron. Me inspiró mucho esta declaración, porque los habitantes locales les llaman a nuestros dormitorios "La Muralla China", por la arquitectura y porque hay estudiantes chinos. Esto me dio confianza en que mientras el Mensaje se escuche en nuestra habitación, ¡estamos perfectamente seguras! ¡Aplicamos la Señal! Un poco más tarde, Dios lo confirmo nuevamente. En el Sermón El patriarca Abraham, el Hermano Branham mencionó a los jóvenes hebreos en el horno de fuego. Reflexioné sobre que estos jóvenes no huyeron del horno, aunque sabían a dónde los llevaban. Ellos esperaron tranquilamente en lo que Dios haría. Así que decidimos quedarnos quietas y esperar a que ese Ángel viniera a nuestro lado. Creo que ahora mismo hay incontables ángeles junto a nosotras. Y como dijo el Hermano Branham: ¡Tan solo uno de ellos podría destruir la tierra!

También vivimos con otras dos muchachas que no son creyentes. Ellas están muy atemorizadas por lo que está ocurriendo, así que ellas corren al refugio antibombas ante cada aviso. Ellas no entienden porque nosotras estamos tan tranquilas y no estamos atemorizadas. Hemos tratado de explicarles nuestras convicciones. Pero no todo el mundo acepta este Mensaje. Sin embargo, ¡queremos continuar siendo una luz para la gente!

¡Gracias por todas sus oraciones y por su fe! Tal vez no veamos a muchos en este mundo, ¡pero sin duda nos encontraremos al Otro Lado! ¡Creemos que esto ocurrirá muy pronto! Hasta entonces, ¡qué Dios esté con ustedes!

Sus hermanas en Cristo.

(No publicamos los nombres de estas hermanas por su seguridad)