Y estoy seguro de que muchas veces, en el pensamiento de la gente, ellos tratan de hacer de la sanidad Divina y todo eso, una obra muy grande, algo que está por allá muy lejos: “¡Si yo tan solo pudiera alcanzarla!”.
Se pudiera Ud. imaginar a Jesús diciendo: “Déjenme revisar Mi fe y ver si tengo suficiente para hacer esto. Veamos si tengo que ayunar por un rato para ver si tengo la fe suficiente para realizar esto”. Él estaba completamente inconsciente de la fe que tenía. Él solo lo hablaba y sabía que así sería.
Tal como Uds. han venido de sus hogares hoy. Uds. probablemente desean regresar a sus hogares. Le dijeron a su esposa o seres queridos: “Volveré en algún momento después del medio día”. ¿Cómo lo sabe Ud.? Ud. no piensa: “¿Tengo fe suficiente para ir a casa? ¿Tengo fe suficiente para conducir mi vehículo?”. Ud. sin siquiera pensarlo enciende su vehículo y lo conduce y se va a casa. ¿Lo ven? Es la fe inconsciente que lo hace.
Y así mismo es con Cristo. Nosotros inconscientemente solo decimos: “Esa es Su Palabra. Asunto terminado. Eso es todo”, y continúa. Así es como ellos sanan.